sábado, 15 de abril de 2017

Fidelio con la Sinfónica de Houston

Foto: Anthony Rathbun

Lorena J. Rosas

La Sinfónica de Houston (Houston Symphony) ofreció en versión semi-escénica Fidelio de Beethoven, concluyendo así el ciclo completo de obras de este compositor, que fueron ejecutadas a lo largo de dos años, bajo la conducción de su titular Andrés Orozco-Estrada. El maestro colombiano había dirigido apenas unos días antes de estas representaciones, las sinfónicas 6 y 7, y eligió para cerrar el ciclo la única ópera del compositor alemán.  La sala de conciertos Jones Hall carece de toda posibilidad de hacer un montaje escénico, pero la ayuda de algunas modificaciones al escenario, como una pasarela frente al público y a espaldas del director, o tarimas realzadas al fondo del escenario, dejando a la orquesta en una especie de foso de teatro, aunado a  brillantes efectos de iluminación y  un poco de actuación, se creó un ambiente más “operístico y teatral”, por llamarlo así, aunque el resultado de hacer una ópera estrictamente en concierto puede ser igual o más efectiva.  El concierto contó con la presencia del sólido y comprometido Coro de la Sinfónica (o Houston Symphony Chorus) y la dirección actoral le fue encomendada a Tara Faircloth. La actuación y movimientos de los artistas dieron fluidez a la obra e hicieron la velada entretenida, pero la sobreactuación difícilmente transmitió las profundas creencias y valores humanos que contiene la trama como la libertad y la lealtad marital. De igual manera se omitieron los diálogos en alemán, bajo la premisa que “ello dificulta la compresión de la obra para el público” y fueron sustituidos por la lectura de citas de personajes como: Ghandi, Nelson Mandela etc.  De ello se encargó la artista Phylicia Rashad, originaria de esta ciudad, y que es mejor conocida por sus apariciones en televisión y cine. Finalmente, fue la música y el canto lo que habló por sí mismo, ya que vocalmente el elenco se mostró solido y comprometido. El papel de Leonora fue encarnado  por la soprano inglesa Rebecca Von Lipinksi, quien sobresalió con su clara y límpida vocalidad, conmovedora,  de buena proyección y brío, aunque se le vio un poco restringida en su expresividad a causa de las ideas actorales. 
El tenor estadounidense Russell Thomas, hizo gala de una voz plena de uniformidad y dominio de la partitura. Un artista que ha tenido un importante crecimiento y que es muy apreciado en los escenarios norteamericanos, que regaló intensidad y grato color de timbre. Lauren Snouffer como Marzelline y Joshua Dennis como Jaquino, sacaron provecho a sus personajes desde su dueto inicial, y se preocuparon por ofrecer más, que solo cumplir en papeles secundarios. Nathan Stark es un bajo de interesantes cualidades, que tuvo un desempeño correcto en el papel de Rocco. El siniestro Don Pizarro, fue personificado literalmente así por Alfred Walker, un efectivo bajo barítono que dotó de malicia al papel con solidez y profundidad en su voz oscura y potente, y en su actuación. Andrew Foster-Williams cumplió con su breve intervención como Don Fernando.  Reflexionando sobre el desempeño vocal de esta velada, se puede concluir que el éxito vocal de cualquier ópera u obra vocal, no depende solo de contratar nombres o estrellas,  sino de hacer un trabajo serio de casting, para encontrar las voces y artistas adecuadas, donde quiera que estos se encuentren, y en ese sentido la administración artística de la orquesta cumple cabalmente con su tarea. Bajo la batuta de Andrés Orozco-Estrada, la Sinfónica de Houston ofreció un sonido homogéneo, pulido y cargada de la energía y el entusiasmo que le imprime su conductor. Estuvo muy atento al detalle, y al balance, y muy bien la orquesta en sus líneas, aunque los metales se lucieron. 

Adriana Lecouvreur en Argentina - Elenco de las funciones de abono


Fotos: Teatro Colón de Buenos Aires

Luis Baietti

Al menos en esta oportunidad y pese a la defección de la diva internacional originalmente escalada, no se dio algo que se ha venido dando con demasiada frecuencia en el Colón de los tiempos que corren, de que el elenco nacional que hace las extraordinarias supere por lejos en calidad al de las funciones de abono. Los dos elencos fueron bastante parejos en rendimiento, con ventajas parciales para uno o para otro. La gran figura de la noche fue Nadia Krasteva, portadora de una arrolladora voz de mezzo con impresionantes grave de pecho y un temperamento proporcional a ella. Habitué de Teatros como la Opera de Viena, el Met o la Opera de San Francisco hizo acordar las añoradas épocas en que los elencos del Colón se nutrían de grandes figuras del mundo, Es evidente que la contratación de Krasteva respondió a la intención de suministrarle una rival electrizante a la diva importada si hubiera venido y hubiera estado en buenas condiciones vocales, algo de lo que muchos dudan. Nadia seguramente no sabe el peligro que corrió teniendo a Guadalupe Barrientos en el otro elenco pisándole los talones. Virginia Tola asumió el poco deseable compromiso de sustituir a la figura en torno de la cual se había publicitado el evento y vendido las entradas, y hay que decir que salió con la frente bien en alto, anotándose un claro triunfo. Sus sólidas condiciones vocales, que han crecido en volumen y extensión hicieron de ella una Adriana impecable, a la que sólo me hubiera  gustado oírle más pianísimos (que sí los tuvo Cirera).  Parece además haber controlado bien la tendencia a la estridencia en las notas agudas y una cierta propensión al vibrato que sólo aparecieron en contados momentos. 
Su desempeño escénico fue notable y evidenció la experiencia y el aplomo que ha venido conquistando a través de su creciente participación en puestas de Teatros europeos aunque por ahora no sean los de primerísimo nivel como el Covent Garden o la Opera de Viena pero que incluyen teatros importantes como el Teatro Real, Massimo de Palermo, Opera de Roma, Arena de Verona. Dio muy bien el aire de gran diva que domina la escena, se la vio bellísima además y dio buena cuenta de las escenas dramáticas aunque no haya resultado totalmente conmovedora en la escena final. El tenor Leonardo Caimi es un valor joven en etapa ascendente, portador de un bellísimo timbre, muy buena figura y presencia escénica, un volumen vocal razonable y una manera un tanto peculiar de llegar a las notas agudas que las hace sonar en algunos momentos como de sospechosa afinación. Alessandro Corbelli es un veterano bajo buffo con una gran carrera detrás de sí.-Tuvo un absoluto dominio de la parte, más allá de que la voz exhibe hoy en día serias limitaciones en la zona aguda que tiende a destimbrarse. Fernando Rado fue previsiblemente un lujo visual y vocal y Sergio Spina reiteró su gran capacidad para las partes de tenor característico. Todos del primero al último sufrieron en muchos momentos con la competencia sonora de la orquesta tocando a un volumen que recuerda la anécdota de Strauss en el ensayo general de Elektra (¿o fue de Salome?) toquen más alto que todavía puedo oír a la soprano.

Adriana Lecouvreur en Buenos Aires

Fotos: Teatro Colón de Buenos Aires

Dr. Alberto Leal

Estrenada en el Teatro Lírico de Milán, el 6 de noviembre de 1902 con la participación de Enrico Caruso, fue siempre un vehículo para las más grandes sopranos de cada época. Desde Claudia Muzio, pasando por  Leyla Gencer, Virginia Zeani, Montserrat Caballé, Renata Tebaldi , Renata Scotto, Raina Kabaivanska, Mirella Freni y Joan Sutherland. En la actualidad Angela Gheorghiu (cuya cancelación en la actual producción era, en lo personal, algo sabido de antemano. Sus medios actuales no se adaptan para una obra que requiere medios importantes, potencia dramática para las partes recitadas y facilidad para apianar, sumado a un teatro de las dimensiones del Colón). Adrienne Lecouvreur fue en realidad una famosa actriz francesa y tuvo amoríos con Mauricio, Conde de Sajonia. Pero el argumento mezcla realidad y fantasía, logrando una interesante trama. A través de los años la partidura original sufrió cortes importantes, pero la obra mantiene su encanto a pesar de algunas incoherencias argumentales. O acaso Il Trovatore tiene alguna coherencia argumental? Las obras se deben analizar como un todo y allí Adriana sale airosa con espléndidos momentos musicales y vocales. Aunque, como hemos dicho, es un vehículo para grandes divos y en especial para notables divas, la versión presentada por el Colón – en este reparto alternativo – no los tuvo, pero si excelentes cantantes que lograron una versión de notable interés. Sabrina Cirera, finalmente en el lugar que le corresponde debido a sus condiciones, cantó una notable Adriana. No es naturalmente una diva, pero si una buena actriz que supo dar una muy buena resolución a cada una de sus escenas. Con una voz de buen volumen, notable línea de canto y gran facilidad para emitir impecables y hermosos pianísimos (absolutamente imprescindibles para esta obra), su Adriana conmovió y no dudo que debe abrir una nueva etapa para su carrera.  Guadalupe Barrientos como la Princesa de Bouillon, fue un volcán en erupción en escena. Desde el comienzo mostró un temperamento ideal para el rol, notable dotes de actriz y gran volumen. Debido a la falta de equilibrio entre foso y escenario, fue muy difícil escuchar sus graves en su aria inicial, perjudicada además por la serie de cortinados que bajaban en ese momento. Y es curioso de entender como el Maestro Lápiz, con su gran experiencia, no logró notar que distraían el momento más importante de la mezzo .De todas formas su trabajo fue notable, bordeando la excelencia y que solo necesita trabajar algo más en su registro grave. Bravo! Gustavo López Manzitti es un tenor todo terreno. Siempre musical, con prefecta afinación y excelente línea de canto. Trazó un Mauricio absolutamente creíble, moviéndose libremente en escena. Su timbre sigue sonando algo velado, como si su colocación se emita desde atrás. Creo que ya es su técnica y no admite a esta altura modificaciones. Pero es siempre infalible técnicamente.. Sin dudas con un timbre más presente y con más armónicos tendría una gran carrera internacional. De todas formas siempre es un gusto verlo y oírlo por la seguridad de su canto y el hecho de no producir el menor stress en la audiencia debido su seguridad musical. 
Omar Carrión generó un Michonnet totalmente creíble, con momentos absolutamente conmovedores. Por momentos fue también perjudicado por el volumen de la orquesta. Lucas Debevec Mayer lució presencia escénica y una voz acorde. Iván Maier, tal vez el trabajo más impecable del elenco, contó y actuó con total seguridad. Muy suelto como actor y siempre preciso vocalmente. Aunque puede abarcar un repertorio más amplio, es como volver a ver a un grande como Nino Falzetti. Gran trabajo. Correcto el resto del elenco. El Maestro Mario Perusso a quien siempre admiré en sus versiones del verismo y especialmente en Puccini, logró que la orquesta le respondiera con total corrección, pero pocas veces se logró balancear el foso con el escenario, tapando frecuentemente las voces de los cantantes.  El Maestro Aníbal Lápiz es sin dudas el mejor vestuarista de nuestro medio. Su dupla con el maestro Oswald lograron puestas inolvidables. Aquí, desempeñando ambos roles mostró lujo y una puesta totalmente en época, que el título no admite otra forma. De todas maneras con una puesta más aliviada, con menos tules y telas todo el tiempo invadiendo el escenario, el drama hubiera ganad en intensidad. Generalmente menos es más. Valoro su trabajo como el de Christian Prego (habitual asistente del Maestro Oswald), pero no dudo que un menor detallismo y un escenario más despejado hubiera favorecido a esta esperada Adriana. Seguramente muchos de los habitúes estarán muy contentos con esta puesta, a la que llaman “una puesta a nivel del Colón”, pero las épocas van generando cambios en todos los teatros del mundo y aquí poco se vio. Buena versión de una hermosa ópera.

Lucia perdona… Lucia di Lammermoor en Bellas Artes de México

Fotos:  Ópera de Bellas Artes / INBA

José Noé Mercado

Ese platillo suculento del belcantismo italiano que es Lucia di Lammermoor (ópera de Gaetano Donizetti estrenada en 1835 con libreto de Salvatore Cammarano, que se basa en la novela The Bride of Lammermoor de Walter Scott) sigue siendo en 2017 una delicia para los amantes de la ópera, al tiempo que permite a sus intérpretes el mayor de los lucimientos cuando cuentan con los recursos necesarios para hacer frente a la pirotecnia vocal y a la romántica configuración sentimental de sus protagonistas; o bien los lleva a la exhibición y encallamiento por cualquier tipo de flaqueza en su factura.

Así son las obras de los grandes compositores. Encumbran o delatan, casi sin términos medios. Eso pudo comprobarse de nueva cuenta durante las cinco funciones presentadas por la Ópera de Bellas Artes, a modo de apertura de su temporada anual, cuando puso en el escenario del Teatro del Palacio de Bellas Artes la producción original de 2016 del Teatro Bicentenario de León, Guanajuato, que firma Enrique Singer.

La escenografía e iluminación de Philippe Amand y el vestuario de Estela Fagoaga, así como la coreografía y gestualidad de Antonio Salinas, se encaminaron a perseguir la idea de Singer de presentar las acciones de manera plástica, enmarcadas por cuadros individuales o grupales, como la boca de escena misma. Si bien en algunos momentos esa plasticidad evocó lirismo en las transiciones temporales del argumento y en los múltiples temperamentos, incluido el social, no menos cierto es que encorsetó la actuación de todos los participantes. El rigor de la abstracción de la idea se confrontó con la inviabilidad de ajustarse todo el tiempo a una trama en esencia figurativa.  

En las funciones del primer elenco el protagónico estuvo a cargo de la soprano siberiana Irina Dubrovskaya, de agradable presencia física, a quien el público mexicano afecto a la trivia podía recordar de 2008, cuando se presentó en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris en el papel de Gilda, del Rigoletto de Giuseppe Verdi, como parte de la Compañía de Galina Vishnévskaya.

La Lucia de Dubroskaya pudo presumir de un riguroso cumplimiento del escarpado lírico donizettiano, con estilo y técnica de emisión más que correctas y un notable manejo del registro agudo, fresco, sólido, transparente. A cambio de esas virtudes, sin embargo, su confección del papel que debutó podría considerarse no sólo frío sino defectuoso, toda vez que emocionalmente nunca logra una transformación real como exige un personaje que del enamoramiento más cándido pasa por el abuso fraterno y llega hasta la locura más insana que le lleva a asesinar a su malquerido esposo en el mismísimo cuarto nupcial. Dubrovskaya terminó como inició, acaso demasiado consciente de su virtuosismo más que de las cuitas de la novia Di Lammermoor.

Más empática con las fracturas emocionales del rol estuvo la soprano Angélica Alejandre en la última función, pero con inocultables limitaciones vocales y de resistencia física para un compromiso de tal envergadura. Cargar demasiado peso sobre la espalda, a veces, no es demostración de talento o fortaleza, sino factor para herniarse el espinazo. Quien lo permite es sin duda irresponsable o, por lo menos, inconsciente.

El tenor Ramón Vargas como Edgardo di Ravenswood, por su parte, ofreció vestigios de lo que fuera uno de los personajes emblemáticos de su repertorio a lo largo de varios lustros. Con él debutó en 1992 en el Met de Nueva York, en sustitución del legendario Luciano Pavarotti, por ejemplo. El refinado estilo belcantista, el detallado conocimiento de los vericuetos canoros de sus partes y un fraseo cálido y cercano, se fusionaron con una voz que se esfuerza por lucir fresca y con brillo, lo que no siempre logra, pues el control técnico no impidió numerosos galleos que, de hecho, incluyeron dos quiebres en el primer acto (“Lucia perdona…”) que condicionaron la seguridad de la emisión del cantante, sobre todo en el último acto cuando literalmente el peso de la obra recae en él (“Tombe degli avi miei…”). Si la interpretación del maestro Vargas ha ganado profundidad con los años, ellos mismos le han restado comodidad y gallardía y coloreado algunas de sus facultades con las tonalidades del otoño.

El tenor Hugo Colín, alternante en la última función, cumplió con un trabajo correcto, aunque en una división de menor rango. Con una voz más discreta en volumen, proyección y vistosidad, pero tan segura como cuando entró al quite en I Puritani el año pasado en auxilio del italiano Alessandro Luciano quien simplemente tronó.


A partir de su destacada participación en Operalia 2016, en Guadalajara, el barítono de moda en México es, sin duda, Juan Carlos Heredia y las oportunidades de ser programado en los escenarios se han acumulado. De su inteligencia dependerá elegir los roles que más convengan a su voz y su sano desarrollo. Si bien el belcanto parece, de momento, su repertorio natural, hay diversas gradaciones. El papel de Enrico Ashton lo llevó al límite de sus facultades actuales que, por cierto, determinan también sus cualidades. Y una vocalidad tan dramática, que exige peso y color sin forzarlos, y además en funciones seguidas en corto periodo de tiempo, no parecería a lo que mejor puede hacer justicia. Por el contrario, también deja ver justo las limitaciones que no necesariamente son defectos, pero sí inciden en la valoración final de un compromiso canoro. En su resultado.

El rol de Raimondo correspondió al venezolano Ernesto Morrillo, con una voz bien timbrada y una actuación comprometida, lo que, sin embargo, no impidió pensar si no sería una importación innecesaria pues en el país hay quien cumple sobradamente una encomienda así, que al margen de su reto no atrae demasiado los reflectores. Prueba de ello fue José Luis Reynoso en la última función, que si no estuvo tan correcto como el sudamericano, no lo hizo mal y ello no fue factor para la estimación última de la velada.

En el resto del elenco fue para destacar la participación de la mezzosoprano Gabriela Flores, extraordinaria como Alisa en su complicidad histriónica y vocal con Lucia; o la del tenor Gilberto Amaro, un Normanno de canto noble y bien logrado. El tenor Leonardo Joel Sánchez, ganador del Primer Lugar y del Premio Ópera de Bellas Artes del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli 2016, debutó como el malhadado Arturo Bucklaw, con una voz que aún requiere múltiples trabajos de depuración incluso para afrontar un partiquino.


El Coro del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección huésped de Luigi Taglioni, tuvo una de sus actuaciones más memorables en los últimos años. Ello debido a la familiaridad con este tipo de repertorio en el que luce con singularidad y, a decir verdad, también por lo que dejaron de hacer los solistas. La orquesta, concertada por su titular Srba Dinić, acompañó adecuadamente las acciones, sin demasiado protagonismo, lo cual puede agradecerse o discutirse según el temperamento de quien la haya escuchado.

jueves, 13 de abril de 2017

At the Epicentre of the Extraordinary Interview with Markus Hinterhäuser - Intendant, Salzburg Festival

Photo: Neumayr    Markus Hinterhäuser
Oxana Arkaeva

 “As gathering – spots, far from the every day and the destruction of the major cities, festival requires nothing less than stepping out of the usual into another context of existence.” Thus envisioned, according to the press release of the Salzburg Festival the founders' fathers of this world-famous festival Hugo von Hofmannsthal and Max Reinhardt, the essential ideas that motivated the new artistic director Markus Hinterhäuser in creating the program of the next Salzburg Festival 2017. Taking place from July 21th and ending on August 13th, 2017 festivals program embraces in total 195 performances and concerts.

“To awaken the ears, the eyes, human thought and intelligence” - this Maxim of Luigi Nono served the makers of the festival as a starting point for exploring various phenomenology and panoply of power. In their search for the answers to the questions of existence, the omnipotence of the death and the close interrelation between the arts and society.

The central theme of the phenomena and panoply of power is reflected in beautifully made festival's annual brochure showing the abstract, inward-looking drawings by one of the prominent French-American artists Louise Bourgeois. Her pure, minimalist, but at the same time complex images reflect the essence of power: love, hatred, violence, dependence, weakness and revolt.

Markus Hinterhäuser is no stranger to Salzburg. Born in La Spezia, he studied piano in Vienna and Salzburg. In Salzburg, he also started his musician career and later switched to become a program planner and concert director in 2006. In 2011, he took over the management of the festivals as interim Intendant. In 1993, he and Tomas Zierhofer-Kin founded the Zeitfluss (Time Flow) festival within the Salzburg Festival that enjoyed overwhelming success and was carried out until 2001. From 2014 to 2016 Hinterhäuser managed the famous Wiener Festwochen.

In October 2016, he was appointed as artistic director and intendant of Salzburg Festival with the contract running until 2021. In this interview, we would like not only to talk about Markus Hinterhäuser the director and men behind the scene but to look at him as a person, musician, committed citizen and thinker.

Mr Hinterhäuser, thank you for this interview. I am delighted to present you and Salzburg Festival to readers of the "ProÒpera". Since it became known that you are the new artistic director of the SF, you have done numerous interviews answering more or less same questions. So, my first question would be: Is there a question that you were not being asked so far?

No, there is not such a question. As you have noticed, during interviews I am regularly confronted with very similar issues. Which is fine, since I guess what I am doing, possibly calls forth similar questions. However, there is clearly more than one question that I was not asked for now.

BACK TO SALZBURG

You have become an artistic director of one of the world's most prestigious festivals for classical music and performing arts is filled with some direct-indirect paths or, if you wish, (de)tours. How would you describe this path? Were these (de-) tours necessary? Did you have to give up on anything?

You know, I have never asked myself these questions. Because I never had to make any detours and to give up on anything. I did not give up being active as a performer, to record CDs or to work as a musician, pianist and actor with major theater and opera directors such as Christoph Marthaler or Klaus Michael Grüber. In my professional life, one interesting thing has come to the other. Ultimately, at this moment things merge to form a picture that has an absolute validity in my life.

You studied in Salzburg, started here your career as a musician, later you became a concert director of the festival. After the career jaunt to Vienna from 2014 to 2016, you are professionally again back in Salzburg.How does it feel? Would you say you have finally arrived?

The feeling of having arrived is only possible if one pursues a precise strategy. It is undoubtedly a great privilege to lead the Salzburg Festival. However, whether you believe it or not, I have planned this way much less than it may seem to the outside world. I started working as a programmer and concert manager in Salzburg in the 90s. At that time we have launched the “Zeitfluss” (Time flow) festival as part of the SF that enjoyed a great success and was hold five times at intervals of ten years. Later, in 2011, I was asked to take over the artistic responsibilities as an interim director. Then came the work as manager of the Wiener Festwochen. However, shortly after that, the request came, whether I would come back to Salzburg and lead the SF starting 2017 for the next five years. For me, this Festival presents an epicenter of the extraordinary artistically. Frankly, I do not think that when I am no longer here, I will be doing something else in that direction. The Festival has been the beginning for me, and most likely it will not, cannot be topped.
To answer your question of whether I have arrived, I can say that for sure that now I am at the place that I find most beautiful. Here I grew up and socialized myself as an artist and musician. Also, I like Salzburg from the bottom of my heart.

 FESTIVAL PROGRAMME

The planning of your first festival season inevitably presented you with individual challenges and compromises. Are you satisfied with the program? Is there anything you would want to change or optimise?

Look, you always start from scratch and then try to consider what can be right or relevant for the program planning. In the beginning, there are vast numbers of ideas, fantasies and desires that you want to realize and then you face the hard reality. French poet and writer Paul Valerie once said: "Thinking is a scoring out". Sometimes you have to reach a deal with yourself and score out things for very pragmatic reasons. This, however, does not have to be considered an artistic loss or surrender but is often a balancing act between reality and what one would like to do.  In this sense, I believe to have done a pretty good job in dealing with myself and implementing my artistic visions in the coming season’s programme. In fact, and I am very satisfied with the result: It has a firm stance and presents high artistic quality and standards.

MET has just cancelled a production with Calixto Bieito and postponed it indefinitely. According to Peter Gelb’s statement, the reason for this decision was influenced by MET seeking to save one million dollars. Would such situation be ever possible in Salzburg?

One cannot rule out anything like this because we just cannot foresee the development of the financial and economic conditions and constellations happening in our lives. Here in Salzburg, we apply a system, a certain way how we, together with the Supervisory Board, deal with our finances and decide about it, which makes such an incident practically impossible. Compared to other institutions, we run a company that is firmly oriented towards the outside and is completely dependent on the fact that many people from all over the world come to Salzburg. In five weeks, we will sell about 225,000 tickets. With only a local audience, this volume by far cannot be reached. The cancellation of the production is thus to be regarded only as an absolute exception, as an emergency brake in the case of a higher political, social or economic force. I can assure you that this kind of decision is not an easy one to make. From the artistic point of view, it is a massive cut and is associated with a great emotional disappointment as well as career and reputation loss. Fortunately, I have not yet had to make such a decision.

After the 2016 elections in the United States, some prominent personalities from culture and politics have expressed their disapproval about its outcome, doing thus, directly or indirectly in an aggressive, offensive tone. In your opinion how politically can or should an artist be? How far can you go as an artist? What are the limits?

Look, we cannot remain indifferent or do not involved by pretending that all these political events are not of any interest to us. We all live in a global society, in a global polis. I am convinced that there is not a single artist, nor artwork or theater which can be established and act in the politically free environment. For me, I am a political person. I live in a society in here, and now, and it interests me, is important to me. Everything that happens politically has an immediate and direct impact on our personal and professional lives. Privately, I do not like to comment on every single day political situation publicly. However, if there is one that I am skeptical or critical of, I find it necessary to communicate my opinion to the outside world. One should get involved politically and socially and be able to express his or her opinion not only as a public figure but also concerned citizen. For me, it is evident that with what I say and in what I do, I can reach out to a certain public, even if I can convince only ten people.  For our institution, in the broadest sense, every political aspect has its stake. Here we have a unique opportunity to demonstrate our attitude, our stance, which, besides, is not just a simple one-day update of day-to-day political issues. When I open the festival with Mozart's opera "La Clemenza di Tito", I know exactly why I do it. This opera reflects on some very political questions about mercy and forgiveness. When Peter Sellars stages it, then it is not going to be an act of escapism but is made in Here and Now and not as a kind of anachronistic event.

FESTIVAL and its FRIENDS

In the run-up of your first season, you completed an international advertising tour-du-force to New York via Paris, London, Zurich, Berlin, Munich, Salzburg, Vienna, Moscow to Shanghai, Beijing and Seoul. Can you imagine expanding the geography your potential new visitors in the future? For example, to the Middle East, Latin America and so forth? Were you in Mexico?

I have never been to Mexico, either professionally or in private. I think I would like to travel to this country one day. Our advertising tour-de-force was primarily aimed to visit the Associations of Friends of the SF in the respective country. The Friends of Salzburg Festival count over 6,500 members. They support us, and all come to Salzburg in the summer.  We on our part visit them to meet personally, to present our program and maintain contacts. Our tour is a thank-you gesture for their commitment, loyalty and support. However, we have not yet been in Latin America or the Middle East.

LEADING the FESTIVAL

The position of artistic director consists of an extensive package of duties, tasks of all kinds as well as the responsibility towards the audience, financial donors and supporters, politicians, artists and employees. Where do you see your priorities in leading SF?

The most important tasks of the artistic director include, in my opinion, creative program planning, wise handling of finances, employee-oriented management and creating an atmosphere. The director is first and foremost an artistic director and not just a manager or a planner. Incidentally, my position here is also referred to as of an artistic director. The program is not an arbitrary series of events but requires a meaning, narrative, message or if you want, a composition, without wanting to exaggerate. Next important task is how we deal with the financial resources that are at our disposal which requires a high level of the responsibility.  It is not only, but also a public money we spend. It is like this in Salzburg, and fortunately all over the Europe, where there are institutions subsidized by federal public funds. One of the demanding tasks of the intendant and artistic director is an employee-oriented management. It is a rewarding task to create a productive and trusting atmosphere with all 200-people working here around the year and the approximately 3,000 to 4,000 summer employees including artists. If they feel uplifted and secure, they do their best, which is indispensable for the work of this high-profile artistic force-wonder work SF. Committed, enthusiastic and thrilled employees make a significant contribution to the success of the festival. They identify themselves with it and strengthen the brand SF. Finally, I also believe that the SF possess and radiate something very atmospheric. It is a place with a unique artistic climate, where for five weeks the highest temperatures prevail. Your contract with SF embraces five-years period.  Do you find this time span to be sufficient to realize your visions? Five years is a standard term for this kind of contracts. Since I know the festival and have been here, only Gerard Mortier had the ten-year contract. All others remained for five years, and some even shorter. I think that this period in itself presents a sufficient time. The only problem is that after two years you are already asked, whether you want to stay longer or want to go. If you no longer stay in Salzburg, It leads to an unappealing situation where the person who comes after you is already there and where you have to continue to work for a few years to fulfill your contract. This does not make the work easier and brings a certain restlessness with it. Whether five years are enough for me to realize my visions? Well, it can be that I may need more time? Yes, I think that a little more than five years would be not a bad idea at all.

Photo: Michael Rausch
MUSICIAN

After completing your piano studies in Vienna and Salzburg, and before you had your first management assignment, you acted for a long time as a chamber musician and piano accompanist. In this role, we will also experience you in the upcoming season? How much of a musician still dwells in the theater manager Hinterhäuser? When do you find time to practice?

Just before we met, I had some practice! I am choosing my time and am very selective, careful in what I do and why I do it. My work here is strictly organized, offers me at the same an opportunity to make music without having to make a living out of it. It is a very nice condition. How much of the musicians still dwells in me? I can assure you that my job as the director requires significantly more time and effort to complete, which is right and should be this way.

SALZBURG CITY

City Salzburg blossoms during the summer and becomes a cosmopolitan town where the global elite culture, musicians as well as loyal festival fans from all over the world gather and exchange. How is life in Salzburg outside of the festival? What do you do here in your spare time? Do you like to live in Salzburg?

I have the privilege to pursue a profession which brings me regularly on the road. Salzburg is an incredibly beautiful town to return to. The city is very straightforward and amicable. It is very familiar, where everybody knows everyone. Nevertheless, it is a place where you can give yourself to a certain intimacy and peace after a hard day or a journey. I live very beautifully, and I can practice the piano anytime. By the way, almost all major and important festivals never take place in large cities. They usually open themselves once a year to the general public and are equal in their unique dialectic intimacy and world openness. Salzburg with its moving history and love for art and music is a very special place to be in summer. I like to invite our fans from Mexico and Central America to come to Salzburg in the summer and to get inspired by the festival and this charming city.

Speed questionaire


Are you a spiritual person? Yes
Are you a pessimist or optimist? Rather a sceptic
What would you never forgive? Violence against defenseless
What would you never give up? Me
Do you fib sometimes? Yes
What work approach is more close to you: Relaxed or under pressure? Relaxed
What is your favorite book? It changes constantly
What is your favorite piece of music? Die Winterreise
What characterizes your ideal audience? Empathy, openness, passion
What describes your ideal artist? Intuition, intelligence, imagination
 What does power mean to you? Possibility to create
What does "luxury" mean to you? To be free
How would you want to die? Not uncomfortable?
If you are to appear in front of the God, what would you say?You meant good with me

SAlzburg Festival 2017 Facts


Number of performances in 2017
Operas: 40. Drama: 5421. Total: 195. Concerts: 79. Gala: 1
Children's program: 21

Number of tickets and prices in 2017
In total 222,500 tickets, will be issued. Ticket price range between 5€ to 450€. Half of all tickets are located in the lower quarter of the price of spectrum, between 5€ and €105€. Due to high demand, there will be a  double increase number of its youth subscriptions. Altogether 6000 tickets for the opera, drama and concert performances at will be offered at steep discounts of up to 90% for guests under the age of 27 (children born after June 30th, 1990).

Operas:                                                                                                                                                                                                                                                                    “La Clemenza di Tito” by W. A. Mozart staged by Peter Sellars and conducted by Theodore Currentzis.

“Lady Macbeth of the Mtsensk” by D. Shostakovich starring Nina Stemme as Katerina Izmailova, staged by Andreas Kriegenburg and conducted out by Mariss Jansons.

“Aida” by G. conducted by Riccardo Mutti and staged by the Iranian artist Shirin Neshat. Anna Netrebko will make her role debut as Aida.

“Wozzeck” by A. Berg’s will be conducted by Vladimir Jurowski and staged by William Kentridge starring Matthias Goerne.

“Ariodante” will give Cecilia Bartoli another opportunity to sing one of her favourite trouser roles of Ariodante in the new production of G. F. Haendel’s eponymous opera staged by Christof Loy and conducted by Diego Fasolis.

“Lear” by A. Reimann's will be conducted by Franz Welser-Möst and staged by Simon Stone with Gerald Finley in leading role. 

“Orfeo”, “Il ritorno d’Ulisse in Patria” and “L’incoronazione di Poppea” by C. Monteverdi will be conducted by Sir Eliot Gardiner and staged by Elsa Rooke.

Two concert operas will include “I due Foscari” by G. Verdi conducted by Michele Mariotti and starring Placido Domingo and Joseph Calleja and “Lucrezia Borgia” conducted by Marco Armilliato, starring Ildar Abdrazakov, Krassimira Stojanova and Juan Diego Flores. The children's and youth program will present Mozart's “The Theatre Director” (Der Schauspieldirektor) opera as a new production conducted by Erina Yashima and staged by Elena Tzavara. Soloists will include a member of Salzburg Young Singers Project.

Concerts: Impressive numbers of solo and song recitals, chamber concerts as well as performances by major orchestras from all over the world will include series of sacred music and church concerts as well as “Ouverture spirituelle” series. Olivier Messiaen, Franz Schubert, Johannes Ockeghem, Joseph Haydn, Gustav Mahler, Frank Martin, Claude Debussy, Maurice Ravel, Dmitri Shostakovich, Alfred Schnittke, Leoš Janaček, Sergej Prokofiev and Gérard Grisey are just a few composers whose works will be featured this summer. The respectable line-up of world renowned conductors includes Kent Nagano, Daniel Barenboim, Simon Rattle, Bernhard Haitink, Ivor Bolton. Singers and musicians Elina Garanča, Marie-Claude Chappuis Sonya Yoncheva, Nicolas Altstaedt, Markus Hinterhäuser, Sol Gabetta, Evgeny Kissin, Yefim Bronfman, Martha Argerich, Daniel Trifonov, Igor Levit, musicAeterna Choir, Salzburg Bach Choir, West-Eastern Divan Orchestra, Berliner and Vienna Philharmonic.


L'Elisir d'Amore- Teatro Lux Gattinara, Italia

Renzo Bellardone

L’ELISIR d’AMORE – Teatro LUX – Gattinara - 8.4.2017
Melodramma giocoso in due atti di Gaetano Donizetti
Conduttore-presentatore Enrico Beruschi
Adina          -Eugenia Braynova
Nemorino    -Alejandro Escobar
Dulcamara  -Lorenzo Battagion
Belcore        -Niccolò Scaccabarozzi
Giannetta    -Elisa Ferrari
Al pianoforte Roberto Santocchi
Coro ‘Voci Amiche’ diretto da Filippo Daglia

La vicenda è nota e seppur la data della sua prima rappresentazione al teatro Cannobiana di Milano risalga al maggio del 1832, pare attuale, anzi attualissima! Due uomini innamorati della stessa donna, un filibustiere che spaccia qualche litro di vino per elisir che risolve tutti i mali e tutte le situazioni ed a completare l’opera  burle e inganni. Nella proposta del teatro Lux di Gattinara celebre città del vino, che porta il nome appunto di ‘Gattinara’, le scelte contingenti optano per la realizzazione in costume, ma con il solo accompagnamento del pianoforte che ben esaltato da Roberto Santocchi, non ha tolto vivacità al melodramma giocoso. La scena è un solare paesaggio diì campagna con sullo sfondo la cascina del villaggio e sul campo alcune balle di fieno; i costumi di scena sono di taglio classico ed anche i movimenti scenici rispecchiano la tradizione. Il cast è costituito da professionisti provenienti da teatri del calibro della Scala o del Regio di Torino  ed infatti le attese non vanno deluse; la riduzione dell’opera non risulta molto tagliata e la narrazione dei fatti da parte di un sempre brillante Enrico Beruschi crea momenti di forte ilarità tra un pubblico fortemente coinvolto dalle passeggiate in platea dell’attore: le battute sono circa le ‘fedeltà’ e le ‘felicità’ matrimoniali, piuttosto che per i piccoli e grandi inganni… Eugenia Braynova   è un’armoniosa e civettuola Adina con una bella voce potente e limpida che sa utilizzare facilmente sia negli acuti, che nei toni più ambrati. Buona e spigliata attrice tiene il palco con sicurezza e con il sorriso tra una movenza seduttrice ed un amoreggiar spensierato. Nemorino incontra la voce ben timbrata  di Alejandro Escobar che alla ‘Furtiva lagrima’ strappa applausi a scena aperta, ma che anche durante l’intera prestazione risulta localmente ben credibile  e per questo apprezzato. L’imbroglione dott. Dulcamara è interpretato da Lorenzo Battagion, spigliato attorialmente, quanto sicuro con la voce possente e timbricamente  rilevante; si destreggia tra un finto elisir e l’incasso di qualche fiorino coinvolgendo molto la platea con le modulazioni della voce e la forte carica interpretativa. Niccolò Scaccabarozzi dà voce al militare Belcore che con un piccolo stratagemma cerca di mettere fuori gioco l’avversario Nemorino; la voce risulta ferma e ben salda e la fisicità lo aiuta nell’interpretazione attoriale. Giannetta è interpretata da Elisa Ferrari che nell’assolo esprime il vivace carattere del personaggio con un bel piglio e voce gradevolmente timbrata. Il coro Voci Amiche è diretto dal brillante Filippo Daglia, sovente anche ‘spalla’ di Beruschi.   La Musica vince sempre.


Intrecci d'Arte e Musica - Accademia Perosi, Biella Italia

Renzo Bellardone

na salita con la funicolare al ‘Piazzo’ e poi una passeggiata primaverile attraverso i vicoli e le piazzette di quella che un tempo si chiamava ‘Biela Auta’, ovvero Biella Alta (come Bergamo di sotto e di sopra), conduce al prestigioso Palazzo Gromo Losa. Qui l’elegante accoglienza porta alla sala Auditorium, a trascorrere una vivace serata tra musica, arte e parola.

INTRECCI  d’ARTE  e  MUSICA – Accademia Perosi - Biella Concerto in collaborazione con la fondazione Clelio Angelino Massimiliano Genot – Pianoforte Licia Di Pillo – attrice

Dalla ‘Totentanz’ Franz Liszt, parafrasi sul dipinto “Il Trionfo della Morte” della maestro Buffalmacco incisivamente proposta dal vigoroso quanto sensibile pianista Massimiliano Genot, attraverso un intreccio tra arte e musica il gradevole concerto si è concluso con dolcezza con la Suite da ‘Lo schiaccianoci’ – Valzer dei Fiori di  Tchaikovsky. I brani ispirati al quadro ‘Sposalizio della Vergine’ di Raffaello Sanzio  piuttosto che “l’Inno al Papa” o “A la Chappelle Sistine” sono stati intervallati dalla fresca voce di Licia di Pillo che con accorte modulazioni ha raccontato, leggendo dal Vasari, di Michelangelo Buonarroti, piuttosto che del Papa Giulio secondo. Momento particolarmente toccante è risultato il melologo a cura dei due artisti sull’opera “Il Pensieroso” di Franz Liszt, dedicata al monumento funebre di Giuliano de Medici. La carica emotiva e la freschezza della Di Pillo hanno creato un valore aggiunto ricco di sfumature dolci seppur sovente ironiche quanto divertenti. Padronanza della scena e sicurezza interpretativa sono risultate il tratto evidenziante la parte vocale del concerto. Genot si è riconfermato professionista di alto livello che riversa sulla tastiera la sua passione per la musica e per la bellezza; la grande tecnica sommata all’indiscussa sensibilità creano un insieme di forza poetica e brillantezza stilistica che senza dubbio affascina. La Musica vince sempre.


viernes, 31 de marzo de 2017

Manon Lescaut - Teatro Regio di Torino

Foto: Ramella&Giannese - Teatro Regio di Torino

Renzo Bellardone

La sera antecedente ‘Manon’ al Regio di Torino, mi trovavo a Santhià al concerto delle ‘4 Stagioni’ di Vivaldi eseguito dall’orchestra barocca ‘De Giardini’ con violino solista e maestro concertatore Eugenio Sacchetti; alla fine del concerto “atteggiandomi a conoscitore” commentavo con il pianista Massimiliano Genot che in Vivaldi già c’erano i Leitmotiv presenti poi nelle opere di Wagner, ma sentendo poi Puccini ecco che li ritrovo nella più alta espressione poetica ! MANON: un titolo una garanzia, che nella produzione torinese si avvalora con la presenza di artisti eccezionali, diretti da un eccezionale Gianandrea Noseda! L’inizio dell’opera è preceduto dalla lettura di un comunicato sindacale che invita tutti gli spettatori ed amanti del teatro e della cultura a tutto raggio, a sottoscrivere una petizione reperibile nel teatro stesso, volta a conservare i posti di lavoro  nei teatri  ed a preservare il futuro della cultura italiana! Tornando a parlare della superba direzione di Noseda  è inevitabile sottolineare la passione, l’attenzione, l’amore ed il rigore che lo stesso riversa sulla bacchetta alla ricerca della perfezione stilistica ed all’emozione pura; Noseda in Manon ha tratto pagine di sinfonia assoluta, esaltando la luminosità della partitura!  Puccini in Manon raggiunge vette eccellenti  ed  ancorchè conosciute riescono sempre a scatenare emozioni e commozione, che pervadono platea e palco e Noseda, ai vertici della bravura, tocca punti di liricità e di toccante poesia da stravolgere anche gli animi più duri. 
Il Teatro Regio con Manon ha centrato un altro obiettivo, infatti l’opera è stata apprezzata in ogni suo aspetto: la regia di Vittorio Borrelli è attenta ai particolari e non lascia mai vuoti scenici, sfruttando al meglio le scene di Thierry Flamand fastose  e sicuramente realizzate più con sapienza che impiego di risorse, ma l’insieme risulta fulgido di ricchezza, fotografico all’imbarco delle prostitute  e poi deserticamente essenziale al finale. Le luci di Andrea Anfossi vengono utilizzate con la cautela che porta ad un sicuro effetto ed anche  i costumi di Christian Gasc sono belli. Venendo al canto riesce davvero difficile stabilire il podio, ma un accenno di riguardo lo riserverei a Gregory Kunde –lo studente Des Grieux- che in barba all’età offre un timbro fresco  ed espressioni arrotondate da incantare; il mio posto in teatro era in un palco, quindi a fondo sala, ma la sua voce, il suo fraseggio, il suo porgere dolcezza ed emozione mi sono arrivate come se fossi stato in prima fila. ‘Donna non vidi mai’, piuttosto che ‘Pazzo sono’  sono sinceramente da ricordare. Interprete di riferimento in molti ruoli, credo possa essere esempio ai più giovani colleghi, per l’arte nell’uso della voce. Bravissima anche Maria José Siri, nei panni della protagonista: deliziosamente accattivante prima ed accorata poi ha reso il personaggio nelle varie situazioni, con lo stesso carisma e con estrema facilità nell’emissione. Nel duetto con Des Grieux ben viene espressa la struggente passione e  forte carica erotica, così come nel ‘Sola…perduta, abbandonata’ estrae tutta la drammaticità del momento e fa perdonare Manon per la leggerezza del suo passato. Il sergente Lescaut trova nel baritono Dalibor Jenis un interprete dal piglio deciso,  interessante sia per la presenza scenica che per il tono che per  i  colori che esprime, parimenti a Carlo Lepore, sempre piacevole da ascoltare e che rende il personaggio di Ravoir  in modo davvero incisivo e di alta cifra stilistica. Pregevole l’intero cast ed il coro diretto da Claudio Fenoglio che si riconferma ottimo anche in questa occasione. La Musica vince sempre.